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CARTA A LOS NIÑOS DE PRIMERA COMUNIÓN DE NUESTRO OBISPO MONSEÑOR D. FRANCISCO CERRO

Mons. Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo, dedicó un escrito a los niños y niñas que van a recibir, en las próximas semanas, su Primera Comunión. Igualmente, dedicó el escrito a las familias de los que van a recibir la Eucaristía por vez primera.

Don Francisco les dice a los niños y niñas que, a pesar de la situación actual “no debemos estar tristes y desanimados porque Jesús, nuestro amigo que está resucitado, continuamente nos dice “Yo estoy con vosotros”. Él desea que seamos felices, que vuestras familias también lo sean, y que cada día sigáis preparando un poco más vuestro corazón, que es el mejor lugar donde poder recibirle. A partir de ahora, cuando estéis preparados y los sacerdotes vean conveniente, comenzarán a realizarse las celebraciones.”

Petición a los niños y niñas de primera comunión

Igualmente, Mons. Cerro les pide a los niños que intensifiquen los ratos de oración: “Queridos niños: todos tenemos que seguir rezando para superar la pandemia.”

Don Francisco pide, también, a los niños que sigan en contacto con los sacerdotes y catequistas durante este tiempo de preparación subrayando la importancia de desear “mucho que Jesús Sacramentado venga pronto; que cada día recéis pidiéndole esta gracia; que lo hagáis con vuestros padres y vuestros hermanos; que cuando veáis al Señor en la cruz o en una estampa que tengáis en la habitación, le digáis: “¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven pronto a mi corazón!

Los padres, primeros educadores de la fe

A los padres y madre de los niños y niñas de primera comunión, también dedica unas palabras: “el tiempo de pandemia que estamos sufriendo no debe enfriar el amor y la ilusión que habéis puesto al preparar la primera Comunión de vuestros hijos. Toda esta situación ha puesto de manifiesto una realidad muy sencilla y consoladora: que vuestra familia es Iglesia doméstica y que la fe permanece viva y crece en el seno de vuestros hogares.”

Don Francisco subraya lo siguiente a los padres: “Vosotros sois los primeros educadores de la fe de vuestros hijos, como de otras tantas cosas. El Señor os ha regalado los hijos para que les deis vida en todos los sentidos: los deis de comer, los vistáis, los eduquéis, los llevéis al colegio y los hagáis crecer en la fe que un día recibieron como una pequeña semilla en el sacramento del Bautismo.”

DECÁLOGO DEL CATEQUISTA

Siempre será bueno para un catequista “aprender” y, sobre todo, “vivir” el siguiente decálogo:

  1. Intentarás además de “dar catecismo”, “hacer catequesis”. Es decir, que los niños y niñas se pongan en comunicación con Dios y descubran el sentido de la existencia humana a la luz de la palabra de Dios.
  2. No te conformarás con “enseñar”, debes aspirar a ser testimonio comprometido. “Educador” en la fe, por su origen etimológico, “el que va delante”.
  3. No te erigirás en “maestro”, porque sólo uno es el Maestro. Tu doctrina no importa. Tenemos que ser apóstoles de la doctrina de Jesucristo y de su Iglesia, siendo fieles a Dios y a las personas.
  4. Procurarás “madurar” en tu vida (lo que no se consigue sólo con dejar pasar los años), formándote con interés en los distintos campos del saber.
  5. Necesitarás tener “experiencia de Dios” para contagiar a los demás. La fe no se puede contar como si fuese un cuento. “Se transmite” como la electricidad.
  6. Te sentirás un “enviado” de la Iglesia con una “misión”: despertar la fe y hacerla crecer en tu grupo parroquial.
  7. Te sentirás altavoz de la Palabra de Dios en medio del barullo y de la palabrería de los hombres y mujeres. Presenta la Catequesis como Buena Nueva y acaba con el disgusto que supone tener que aprender el catecismo de memoria.
  8. En tus reuniones con el grupo “hablarás poco de Dios”, dejarás más bien “que hable Dios con su Palabra iluminadora” a través de ti.
  9. Educarás a los niños y niñas con sentido comunitario de fe. Para eso tienes que sentirte tú miembro de una comunidad parroquial real. El grupo de catequistas debe trabajar en equipo, viviendo la experiencia comunitaria.
  10. No olvidarás que tú plantas y riegas, pero es Dios quien da el fruto. El Espíritu Santo a través de los catequistas, es quien educa en la fe.

Estos diez mandamientos se resumen en dos:

Amar a Dios sobre todas las cosas y a los niños y niñas como a ti mismo